Comuna de San Jerónimo Sud
 
 

Historia

Reseña Histórica de Cremería “Los Plátanos”

 

Este establecimiento tuvo inicialmente como propietario a Godofredo Weihmüller, quien también se dedicaba al acopio de cereal, hijo de Gottfried (Godofredo en idioma alemán), quien fuera el tercer hijo del inmigrante Christian Friedrich Weihmüller, casado con María Reinhardt. El Godofredo que nos ocupa, había nacido el 11 de septiembre de 1880 y se casó con Elisa Ana Gut, nacida en San Jerónimo Sud (por ese entonces San Gerónimo) el 6 de julio de 1881, del matrimonio nacieron ocho hijos a saber: Federico Godofredo, Carlos Ernesto, Eduardo Alberto, Arturo Juan, Armín Otto, Ricardo Luis, Blanca Rosita, Dora Inés y Godofredo Roberto.


De todos ellos, Armín Otto y Eduardo Alberto, se quedaron respectivamente, acuerdo mediante, con el acopio de cereal y la cremería de su padre. Eduardo Alberto Había nacido en esta localidad , contrajo matrimonio con Ester Elisa “City” Schudel el 27 de julio de 1935, de la unión de este matrimonio, nacieron Alcione Ester y Alicia.


Con respecto a la cremería, esta al igual que tantas otras, fue producto de la cultura e idiosincrasia de la colectividad suiza, pues es bien sabido que los helvéticos tienen inclinación por el canto, el tiro y en especial las labores relacionadas con la industria láctea (y del chocolate).


La cremería “los Plátanos” en su nacimiento, es probable que procesara un caudal de leche inferior a los 100 litros, el cual se fue incrementando a medida que se fueron mejorando las instalaciones. Este mejoramiento paulatino tuvo su auge entre 1926 y 1929, en donde se exportaban quesos al continente europeo. La importancia de estas exportaciones  era de tal magnitud, que los trenes paraban directamente frente a la cremería para cargar estos productos.


Es muy probable que los tipos de quesos que se fabricaban en ese entonces, fueran el grullerini, pategrás y Chubut entre otros, tipos que se producían en casi la mayoría de las numerosas cremerías con que contaba la localidad, ya que la misma había orientado su producción hacia la lechería y la agricultura como generadores de beneficios económicos.


En 1929 (tal cual reza el cartel, ahora propiedad de Andrés Mancinelli, nieto de Eduardo Alberto), la firma Agar Cross, instala la maquinaria para aumentar la producción y responder de esa manera a la demanda internacional, durante ese año la cremería todavía era propiedad de Godoferdo Weihmüller.


Además de los quesos, la empresa producía un subproducto que se utilizaba para la fabricación de botones, el suero que era material de descarte, se utilizaba para la alimentación de cerdos, pues también la empresa tenía como actividad secundaria y complementaria un criadero de estos animales.


Por lo menos 30 tamberos de la zona entregaban la producción a este establecimiento, entre ellos los tambos de Chuchurro, de Lasa y Pesaca. En los últimos años de actividad trabajaban en ese establecimiento entre otros, Eduardo Leiser y su esposa y Bülhmann que era el encargado de cuidar los cerdos.


La leche se descargaba en la Planchada y de allí iba hacia la usina para su procesamiento. Dos grandes chimeneas indicaban los extremos de un sótano en forma de túnel, el cual servía para la maduración y estacionamiento de los quesos, las chimeneas “de venteo” como se las denominaba, servían para mantener una corriente de aire, la cual daba una temperatura apropiada para que los quesos alcanzaran su punto óptimo hasta su venta. En las estanterías se alineaban miles y miles de hormas que desprendían sus particulares aromas en espera para ser exportados. Las instalaciones también contaban con una sala principal con cuatro tinas ubicadas hacia ambos lados de un  pasillo central, junto a otros equipamientos. La usina contaba con una caldera que proporcionaba fuerza motriz a todo el establecimiento y una sala en donde se realizaban los análisis de la leche y la materia grasa.


Circa de 1968, se conformó la Cooperativa de Tamberos de Rosario COTAR, la cual realizó una campaña publicitaria de grandes proporciones en esta zona, ofreciendo comprar a buenos precios y otorgando servicios adicionales, Eduardo Weihmüller, al igual que muchos propietarios de cremerías, no pudieron competir en igualdad de condiciones, se trató de formar infructuosamente una cooperativa, pero todo fue inútil, los tamberos empezaron a entregar la leche a COTAR, por lo que Los Plátanos y otras cremerías se quedaron sin la materia prima principal, lo que se tradujo en un cierre de los establecimientos a fines de los años 60´s. Hoy las instalaciones cual mudo testigo de un pasado de esplendor; tienen otros propietarios ajenos a la familia fundadora.


                                                                         Argentino Raúl Lavena
                                                                              Profesor de Historia


Se agradece la colaboración de Andrés Mancinelli y Alicia Weihmüller sin cuya ayuda este trabajo no hubiera sido posible.

 

Cremería "Los Plátanos"

Haga clic en las fotos para ampliarlas.

 

Vista de la cremería.

 

Descarga de leche en la cremería.

 

Sala de máquinas.

 

Vista aérea de la cremería.

 

Planchada de descarga.

 

Casa habitación de la cremería.

 

La cremería en producción.

 

Frente de la antugüa cremería.

 

 

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